viernes, 12 de mayo de 2017

Divagaciones

​Un momento excepcional, súbitamente mágico, y poder dar y recibir del resto de los mortales, siendo uno más entre millones, pero sin perder la conciencia de ser uno y uno solo, añorando algo más que unas pocas sensaciones espontáneas surgidas de paraísos artificiales que ofrecen belleza e idealización incluso ante aquello que es abominable. 
​Te me vas entre los dedos, siempre escurridizo, salvo en sueños, donde no existe el tiempo, las modas ni los miedos. Y a pesar de todo, tú ahí, casi siempre estático, permaneces entre sombras que realzan tu poder, observándolo todo desde el rincón que te acoge amablemente, prestándote su serenidad. 
​Siempre frío, con ojos de hielo, pero también cálido, abrasando aquello que tu mirada alcanza y dejándolo para siempre sometido a tu voluntad irreverente y caprichosa.
​Eso eres tú, libre y cotidiano para estos ojos que te miran desde un entorno gris y hostil; cautivo de aquello que te ata prometiendo virtudes insolentes: duendecillo extraviado, imperturbable ante las conspiraciones del porvenir.


Mayca Nasan